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El ejército de Hitler

Omer Bartov
¡Hay tantos libros ya sobre la Segunda Guerra Mundial! De acuerdo, pero este no es uno más. Se titula El ejército de Hitler. Soldados, nazis y guerra en el Tercer Reich, y su autor, el israelí Omer Bartov (1954), lo escribió en 1992. Por fin ve la luz en español, de la mano de La Esfera de los Libros, con solvente traducción de Carlo Caranci y unas fotografías en el interior que podríamos mirar durante horas. Los ojos de papel de esos soldados –veteranos o rasos– nos interrogan acerca de sus auténticas motivaciones, como si nosotros las supiéramos. Bartov sí, y se aplica a explicarlas en el texto.
La primera y más radical pregunta es: “¿Fue la Wehrmacht el ejército de Hitler?” Antes de responder, el autor, una de las máximas autoridades a nivel mundial sobre este conflicto en general y sobre el genocidio en particular, disecciona la experiencia de guerra, la organización social, la motivación y la percepción de la realidad; y, en sus cuatro capítulos, presenta los frutos de una investigación tan lúcida como valiente.
La Wehrmacht sufrió una suerte de mutación desde su primitiva y más o menos triunfal campaña en Occidente hasta la invasión de la Unión Soviética, cuando “las realidades del frente se transformaron” y obligaron a las tropas a adaptarse a un nuevo contexto. Solo la frustración y la rabia estimulaban ya su supervivencia. Días después de iniciada la Operación Barbarroja, varias secciones del Heer, las fuerzas de tierra, cayeron en una emboscada del Ejército Rojo, y las mutilaciones que sufrieron los cadáveres no fueron sino una réplica a los horrores que dominaban ya el campo de batalla y de los que la Wehrmacht había sido la principal responsable.
El fracaso de la Operación Barbarroja determinó, pues, los derroteros que tomarían las Fuerzas Armadas alemanas. Si estas no se desintegraron tras las miles de bajas sufridas en el frente del Este, fue porque, para entonces, los combatientes habían asimilado ya la deriva del nacionalsocialismo y compartían la inclemencia de sus principios. Es lo que Bartov llama "la perversión de la disciplina”, y en su libro no escatima los ejemplos: “El temor a sus mandos y la incapacidad de derrotar al enemigo –nos dice– hicieron que las tropas se volviesen contra los civiles y prisioneros de las zonas ocupadas”. La repulsa al Untermensch (“subhumano”) de la ideología nazi se contagió por todos los órganos de ese cuerpo y envileció a unas tropas de depredadores, con “licencia para matar a soldados inermes e indefensos civiles”. Ojo: no todos lo hicieron, y aquí Bartov no se olvida de citar a los desertores y los procesos a que fueron sometidos.
La obra se concentra, “deliberadamente”, en la confrontación entre Alemania y la Unión Soviética, porque fue entonces cuando “la penetración ideológica en el ejército alcanzó su punto culminante”. El profesor completa su estudio analizando un fenómeno recurrente en otros conflictos, la distorsión de la realidad, según la cual el verdugo intercambia su papel con la víctima y le atribuye sus excesos. La barbarie llegó a tal extremo, que el miedo a la venganza multiplicó los crímenes: “Ojalá nos evite Dios perder la guerra –apuntó un soldado tras una matanza de judíos en Lituania–, pues si toman venganza (por esto), las cosas se pondrán mal para nosotros”. Para Bartov, sin embargo, el Ejército Rojo fue “mucho más clemente hacia la Alemania ocupada de lo que la Wehrmacht había sido hacia los soviéticos”.
Vigente veinticinco años después de su publicación, y más necesaria si cabe, El ejército de Hitler desmonta muchos lugares comunes sobre las fuerzas armadas alemanas en la guerra, tildadas de “apolíticas” por otros historiadores. Lo cierto es que la Segunda Guerra Mundial duró más de 2.000 días, y en ese tiempo pasaron muchas cosas y el Apocalipsis adoptó multitud de rostros./Alberto de Frutos
 
El ejército de Hitler
Omer Bartov
La Esfera de los Libros. Madrid (2016).
284 págs + 16 ilustraciones. 21,90 €.

 

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