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El tren de Lenin

CATHERINE MERRIDALE
Los orígenes de la Revolución rusa

ESPECIALIZADA en Historia de Rusia y de la Unión Soviética, la autora recrea en este libro todas las circunstancias y consecuencias del viaje que Lenin realizó en 1917 desde Zúrich, donde vivía con otros exiliados rusos, hasta Petrogrado (como se denominaba San Petersburgo entonces), lugar donde tuvieron lugar las dos Revoluciones, la de febrero, que consiguió la abdicación del zar y la proclamación de una débil y tibia República, y la de octubre, que llevó al poder al Partido Comunista, con Lenin a la cabeza.

La autora ha hecho incluso ese viaje de tres mil doscientos kilómetros, visitando todos los lugares que recorrió Lenin.

Ante la negativa de Francia y de Gran Bretaña de facilitar el regreso de Lenin a su país (Lenin era partidario de que Rusia abandonase la guerra), fueron los alemanes los que prepararon el viaje. Lenin atravesó en tren Alemania, Suecia, Finlandia… hasta llegar a Petrogrado después de nueve días justo después de los trascendentales hechos de febrero de 1917. Fue un viaje duro, lleno de peligros, en medio de una guerra que seguía su mortal ritmo. Alemania vio en Lenin la oportunidad de que Rusia dejase de combatir y apoyaron la estrategia de la revolución. No sólo facilitando el regreso de Lenin, su líder, condenado al exilio por los tribunales zaristas, sino preparándose de toda la logística (lo hizo el Alto Mando alemán) y hasta de la financiación con oro del viaje y algo más.

La autora intenta recuperar el ambiente revolucionario que existía en Rusia y explicar la eficacia de las promesas de Lenin, que conectaron directamente con los anhelos de libertad del pueblo ruso. Otra cosa es lo que vino después: la tiranía del Partido Comunista y sus métodos represivos, que la autora conoce bien. Pero en ese crucial e histórico momento, Lenin acertó a tocar la tecla necesaria para el estallido de la Revolución.

“Independientemente de lo que ocurriera cuando ostentó el poder –escribe la autora–, lo cierto es que el hombre que regresó en un tren sellado gozó de gran popularidad porque ofrecía claridad y esperanza.

Su mensaje iba dirigido a un amplio sector del pueblo ruso, la gente que quería más de lo que sus líderes pensaban que tenía derecho a pedir de la vida”.

ADOLFO TORRECILLA

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