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Los últimos de Filipinas

Miguel Leiva Ramírez y Miguel Ángel López de la Asunción
Miguel Leiva Ramírez y Miguel Ángel López de la Asunción –a quienes vemos, junto a estas líneas, en el Archivo Franciscano Ibero Oriental (AFIO) de Madrid consultando hemeroteca durante la investigación– han escrito el libro definitivo sobre los últimos de Filipinas. Su investigación ha sido publicada por la editorial Actas. Es un trabajo sensacional que echa por tierra tópicos y ofrece una rigurosa documentación inédita. Hablamos con los autores. Por Adolfo Torrecilla.

Historia de Iberia Vieja: ¿Qué hay en los sucesos que se cuentan en Los últimos de Filipinas de mito, historia y propaganda?

Miguel Leiva Ramírez y Miguel Ángel López de la Asunción:  La realidad histórica de lo acontecido en Baler ha sido contaminada por fines propagandísticos en más de una ocasión. En nuestro libro tratamos de eliminar esos elementos y esos mitos que, a fuerza de repetirse, se han ido adueñando de la realidad que vivieron sus protagonistas. Por poner un ejemplo, la mayoría de los soldados de Baler no eran precisamente soldados bisoños y mal entrenados a los que se les mandó mal equipados y sin víveres a la guerra, ni tampoco es cierto que se les dejase abandonados a su suerte.

HIV: ¿Cuáles son las fuentes y testimonios más relevantes sobre aquellos sucesos?

M.L.R. y M.A.L.A.: De los protagonistas del sitio de Baler, solamente dos de ellos decidieron escribir sobre sus vivencias durante el asedio; el teniente Saturnino Martín Cerezo y el padre Félix Minaya. Sin embargo, ambos dejaron cuestiones importantes sin resolver, ofreciendo en ocasiones matices y datos contradictorios entre sí a la hora de relatar los mismos episodios. Esta circunstancia obliga por tanto a recurrir a otras fuentes.

HIV: ¿Qué hechos destacan como los más relevantes de los sucedidos en la iglesia de San Luis de Tolosa?

M.L.R. y M.A.L.A.: En once meses, pasaron muchas cosas, y quizás, en lugar de citar hechos concretos, preferimos resaltar el comportamiento de aquellos hombres. El liderazgo y el ejemplo de los oficiales. El capitán de las Morenas y el teniente Alonso Zayas iniciaron con valentía y decisión la defensa de la iglesia y, tras su muerte, el teniente Martín Cerezo, dirigió de manera brillante y heroica a sus hombres hasta ganarse la admiración del mundo. El médico Vigil de Quiñones combatió como uno más, atendió a los heridos y enfermos y resultó fundamental a la hora de vencer la epidemia de beriberi. Los soldados con su lealtad, su valor y sufrimiento dejaron para la historia el reflejo de las mejores virtudes. Y los tres franciscanos, que colaboraron en todo momento en la defensa y los combates, siendo el soporte espiritual de los sitiados.

HIV: ¿Qué papel desempeñó EE.UU. tras la salida del ejército español de Filipinas? 

M.L.R. y M.A.L.A.: En junio de 1898 los filipinos combatieron junto a los norteamericanos contra los españoles, confiados en que los EE.UU. reconocerían su independencia. Sin embargo, los planes americanos eran otros y tras el Tratado de París se anexionaron el archipiélago. En febrero de 1899, los filipinos se levantaron en armas contra su nueva metrópolis hasta la finalización de la contienda en abril de 1902. Filipinas permaneció bajo bandera americana hasta 1935, pasando a convertirse en mancomunidad o estado libre asociado. Su primer presidente, Manuel Luís Quezon, era balereño y tanto él como su familia guardan muchísima relación con los españoles de Baler.

HIV: Su libro incorpora material histórico inédito. ¿En qué consiste?

M.L.R. y M.A.L.A.: Hemos tenido la fortuna de encontrar tanto en los diversos archivos militares consultados, así como en el Archivo Franciscano Ibero- Oriental (AFIO) y en los diversos archivos familiares de los propios protagonistas multitud de nuevas fuentes documentales, además de objetos, fotografías, correspondencia, planos y mapas inéditos. Por citar alguna, el parte oficial del capitán López Irizarri sobre el ataque al teniente Motta.

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