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¿Sabías qué...

...Lorca hizo una exposición de pintura en Barcelona animado por Dalí?

Miércoles 18 de Enero, 2017

FEDERICO GARCÍA LORCA FUE, claro, conocido y alabado por su carrera literaria. Pero, como un hombre del Renacimiento, el poeta y dramaturgo hizo sus pinitos en otras actividades artísticas. En su juventud conoció a Manuel de Falla, con el que intimó durante la estancia de éste en Granada, donde Lorca estudió Filosofía y Derecho. Juntos colaboraron en la opereta Lola, la comedianta, que no llegaron a estrenar, y con su ayuda montó Títeres de cachiporra en 1923.

Otra de las facetas en que destacó fue la pintura, merced a la amistad que trabó con Salvador Dalí en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Dalí, seis años más joven que Lorca, se trasladó a esa institución en 1922. Allí conoció a Lorca, alojado en la Residencia por segunda vez –ya había estado unos años antes– tras terminar su carrera en Granada. Invitado por el pintor a su casa de Cadaqués, el autor del Romancero gitano se lo contó así a sus padres: “Dalí me invita espléndidamente. He recibido una carta de su padre, notario de Figueras, y de su hermana (una muchacha de esas que ya es volverse loco de guapas) invitándome también porque a mí me daba vergüenza presentarme de huésped en su casa”. Fue el primer viaje de Lorca a Cataluña, en la Semana Santa de 1925.

A este le seguiría otro más prolongado, entre mayo y julio de 1927. Cuando Federico preparaba Mariana Pineda, pidió a Dalí que se ocupara de los decorados para su estreno en Barcelona en 1927 y, en el verano de aquel mismo año, Lorca inauguró por mediación de su amigo una exposición pictórica en las Galerías Dalmau de la ciudad condal.

Otro proyecto que planificaron juntos –aunque no se materializara– fue el Libro de los putrefactos, una serie de dibujos satíricos de Dalí que iba a estar prologado por Lorca.

La amistad entre ambos también alumbró un poema del granadino, Oda a Salvador Dalí, que fue publicado por la Revista de Occidente en 1926. En contrapartida, Lorca animó a Dalí como escritor y en 1928 la revista Gallo – fundada por Lorca y dirigida por su hermano– publicó un ensayo escrito por este sobre aspectos estéticos, así como el Manifiesto antiartístico catalán de Dalí, Sebastià Gasch y Lluís Montanyà.

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