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Éramos emigrantes

Viernes 20 de Mayo, 2016
Primer contingente de emigrantes de Madrid a Bélgica, en 1957

LAS IMÁGENES DE LOS EMIGRANTES ESPAÑOLES NO DIFIEREN MUCHO DE LAS QUE AHORA INUNDAN LAS CONCIENCIAS –al menos de quienes la tienen– y que nos presentan a cientos de miles de seres humanos que intentan, a toda costa, entrar en Europa. Huyen de la guerra. Huyen de la muerte. ¿Acaso no necesitan nuestra ayuda?

Cuando los españoles iban a Europa –y eso que sólo huían del hambre, que no es poco– vivieron escenas terribles. Este mes publicamos un reportaje que habla sobre eso y sobre lo que tuvieron que sufrir cuando buscaban el pan. No son escenas que vivimos hace mil años sino que las vivimos ayer. Y sin embargo se están repitiendo a día de hoy con toda su crudeza.

No las vemos impasibles. Sufrimos al verlas y nos solidarizamos con quien emigra. Dicen mucho, y bueno, sobre las personas que están viendo esas escenas, pero es que ni incluso les dejan ser solidarios y caritativos porque hay una serie de normas y leyes que les impiden llevar a cabo lo que sus corazones les dictan.

Dicen que lo peor de la historia está para no repetirse. En este número recordarmos cómo fue la salida en masa de los españoles hace apenas 70 años, algo que en términos históricos no es nada de tiempo. No éramos mejores ni peores que ellos. Éramos iguales. Cumplimos la faceta que una publicación sobre historia debe tener: mostrar el pasado y si ese pasado es incómodo porque se repite… nos aguantamos. Lo peor que los españoles sufrimos al salir a Europa se repite e incluso se multiplica. No hemos aprendido nada, porque se están repitiendo las mismas escenas que en el pasado e incluso peores.

Las autoridades están haciendo lo mismo que entonces. Sí han aprendido que a la hora de exponer a la opinión pública sus medidas hay que hacerlo con la suficiente fuerza para que después no se note que todo lo que dijeron era falso y estaba sembrado de mentiras. Mientras escribo estas líneas llegan las noticias sobre los heridos que ha habido en la frontera entre Italia y Austria. Han sido reprimidos a porrazos, golpes y gases. Los heridos son personas que protestaban contra la construcción de un muro que separará ambos países para evitar la llegada de inmigrantes. ¿Esto es lo que aprendemos de la historia cuando esos inmigrantes son igual a como éramos nosotros? ¿No nos damos cuenta de que se está haciendo lo mismo que odiamos? ¿O es que sólo nos molestaban aquellos muros que iban en contra del mundo que querremos crear? Da la sensación de que queremos lo peor de la historia. Los que están arriba dicen una cosa y hacen lo otro y después se lavan las manos como Pilatos. Nosotros sólo tenemos una herramienta para evitarlo: no darles la toalla para justificar las mentiras que cuentan.

Bruno Cardeñosa
Director
@HistoriaIberia

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