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El "inexistente" Simón Bolívar

Martes 24 de Enero, 2017

EFECTIVAMENTE, DECIR QUE SIMÓN BOLÍVAR FUE UNO DE LOS PERSONAJES MÁS IMPORTANTES DE LA HISTORIA ES EXAGERADO. Y lo es a tenor de que en lo que nos han enseñado se ha obviado su relevancia y sabemos muy pocas cosas de él. A veces, la historia la escriben los ganadores, pero también los perdedores, que transforman los hechos en ideología. Para ellos, el pasado, más que reescribirlo, se ignora y el vacío justifi ca el “no sabemos qué decir”. Y como estamos en los tiempos en los que callar es rentable, entonces nos sellamos la boca no vaya a ser que las moscas entren y tengamos que explicar nuestra normalidad.

Si echamos un vistazo de conjunto a la historia de América en los últimos 500 años podemos encontrar dos grandes periodos. El primero de ellos “inaugurado” con Colón. Su descubrimiento de América cambió el mundo, que de un segundo a otro duplicó su tamaño. A raíz de aquello el “colonialismo” –en su acepción más neutra (y no es neutro, pero…)– fue el fenómeno que marcó muchos de los latidos del mundo, con España e Inglaterra como los dos imperios con más colonias –la expresión viene de Colón, aunque lo desconozcan muchos– en el globo terráqueo, pero después hubo otros países que quisieron emular eso y destrozaron la convivencia y las guerras, que ya eran mundiales, se certifi caron como tales. Y aún hoy, el mapa resultante de la Primera y Segunda Guerra Mundial sigue siendo la realidad del mundo que vivimos.

Mientras, en América hubo hace 200 años otro personaje que cambió el mapa y que cuestionó aquello. Se llamaba Simón Bolívar. Sus vínculos con España eran inmensos. No sólo venía de familia española –él lo era, al menos de forma legal, ya que nació en una tierra que “era” España aunque él prefería decir que “era de” España; el matiz lo cambia todo–. Se alzó en armas contra la España que no quería: la que gobernaba sobre todos sus paisanos. Y ojo: él se levantó contra las mismas ideas y defendió los mismos ideales que los españoles en la Guerra de la Independencia entre 1808 y 1812. Era una época en la que la libertad fue lo que movió a los pueblos, no sólo a España. Lo que ocurre es que la historia que se ha escrito en nuestro país ha convertido eso en un ataque a cierta identidad y la mejor forma de evitar ciertas cosas era ignorar mentarle, a pesar de estar ahí, y provocar el cambio en el mapa en medio mundo en una lucha que sigue gobernando los latidos de un continente y del mundo.

Su ausencia en los libros de texto no cambia la realidad: cambió todo. Y nació lo que llaman “bolivarianismo”, que por mucho que algunos quieran no es una ideología política sino un movimiento. Trasladado al todo –al todo que es todo lo que hay en el mundo– el enemigo del bolivarianismo es el colonialismo. El enemigo de Bolívar fue Colón… o la idea que significó Colón, igual que el enemigo de España es cierta idea de España. El enemigo de Venezuela es cierta idea de Venezuela. Y el enemigo de la historia es llenar de agujeros negros esa historia. No sólo los ingleses y americanos escribieron el pasado a su medida. También los españoles. También los colombianos, los panameños, los peruanos… No hay mejores. Y no hay peores, por mucho que la historia quiera decirnos lo contrario. En este número intentamos llenar uno de esos agujeros negros, y lo intentamos hacer encendiendo las sombras y no apagando las luces.

Bruno Cardeñosa
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