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Los orígenes de todo… ¿están aquí?

Miércoles 25 de Octubre, 2017

Durante eones de tiempo hemos pensado que la Península había sido una anécdota en el pasado, pero con el paso de los años y los descubrimientos que se han producido recientemente nuestra creencia tiene que quedarse en eso: una apreciación errónea.

Los descubrimientos de Atapuerca marcaron un antes y un después. Hasta que se produjeron pensábamos que los hombres habían llegado a estas tierras en tiempos relativamente recientes, pero esa idea tiene que desterrarse. Los restos son, como mínimo, de un millón de años atrás, lo que significa que la Península fue uno de los primeros lugares habitados de Europa. Hasta tal punto llega la cosa que es todavía un enigma reconstruir cómo llegaron hasta aquí, ya que eso implicaría que si siguieron la ruta que unía África con Europa por Oriente Medio, restos tan antiguos o más tienen que encontrarse por distintos países del continente, aunque todavía no se han producido esos hallazgos. Además, también ha ganado fuerza la posibilidad de que restos homínidos hallados en Orce también tengan origen humano. No se sabe exactamente cómo llegaron los ancestros de nuestros ancestros aquí, pero se sabe a ciencia cierta que lo hicieron y lo que pasó en nuestras tierras fue fundamental para dar lugar al hombre moderno.

Además, también se han producido hallazgos que demuestran que en la Península se dieron los últimos momentos de un hecho prodigioso como fue la convivencia del Homo Sapiens –es decir, de nosotros– con el hombre de Neanderthal. Y en nuestra tierra se han producido los descubrimientos que han certifi cado gracias al ADN que, aunque las dos especies no se cruzaron de forma masiva, sí se mezclaron lo sufi ciente para que genéticamente haya quedado algo de ellos en nosotros.

Y si seguimos adelante volvemos a encontrarnos con lo mismo. Algo ocurrió –hace unos cinco, seis o diez mil años– que provocó la aparición del hombre como lo entendemos. Se trató del salto definitivo que provocó que se saliera de las cuevas y se socializara lo sufi ciente para que, con la ayuda del desarrollo de la ganadería y la agricultura, naciera la sociedad moderna. También pensábamos que habíamos sido unos espectadores más, pero se ha demostrado que aquí existen sufi cientes indicios como para pensar que la “cultura madre” fue muy importante en estas tierras. Incluso algunos han teorizado sobre la posibilidad –de momento son sólo eso, teorías y sueños, pero visto lo visto no hay que desdeñar ninguna probabilidad– de que aquí se escribieran capítulos importantes de esa historia.

Sea así o no, lo cierto es que los restos de dólmenes, menhires y otras formaciones de “piedras” formaron parte de esa “cultura madre” sin la cual no se hubiera dado el último salto. Esa cultura es algo así como el “eslabón perdido” de las civilizaciones, que si bien la opinión generalizada sitúa en Oriente Medio, no tenemos que descartar que estuviera –toda o parte– por aquí. En este número mostramos algunos de los Stonehenge españoles, que se encuentran esparcidos por todo el país. Os invitamos a conocerlos y disfrutar de ellos. Mostramos sólo unas fotos, pero puedes coger tu mochila e ir a verlos. Están aquí al lado. No hace falta cruzar a otro país para ver prodigios del pasado. Es una magia espléndida que tenemos aquí y que no debe pasar desapercibida.

Bruno Cardeñosa
Director
@HistoriaIberia

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