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Los cinco espacios más curiosos de la cárcel Modelo de Barcelona

Lunes, 18 Septiembre, 2017 - 07:00
Después de 113 años de historia, la cárcel de La Modelo de Barcelona ha cerrado sus puertas. Hemos estado en Barcelona para revivir esa pesadilla en sus módulos y celdas.
Texto:Bruno Cardeñosa | Fotos: Sergio Basi
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LA MUERTE DE SALVADOR

Uno de los enclaves más llamativos de La Modelo es la celda 443 que ocupó Salvador Puig Antich.

Su muerte es un símbolo. Puig sólo cometió el pecado de ser la cabeza visible del Movimiento Ibérico de Liberación, una organización que defendía los derechos de los obreros en una época en la que estaba asumida la sumisión como sistema de organización social. Evidentemente, hasta 20 agrupaciones –entre ellas una dedicada a recuperar la memoria de las víctimas de campos de concentración creados por Hitler– han negado que a la cárcel de La Modelo, en su nueva etapa, le den ese nombre, algo que sería justificar lo que le sucedió. Y no piense nadie que eso ocurrió hace mucho:

Puig Antich murió el 2 de marzo de 1974. Fue el último preso español en ser castigado a morir con el garrote vil. Salió de la celda 443 y los funcionarios –entre quienes había también sádicos que gozaban de ver cómo los presos sufrían– lo condujeron a la paquetería, en donde lo sentaron en una silla en donde se colocaba su nuca junto a un clavo que se enroscaba poco a poco en la parte de atrás de la cabeza de la persona hasta que muriera. Lo mataron en la paquetería para poder enviarlo al infierno sin mover demasiado su cadáver.