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La Red Comète: Vía de escape

Viernes 23 de Diciembre, 2016
Durante la Segunda Guerra Mundial, en territorio vasco, tuvo lugar una epopeya para poner a salvo a cientos de soldados aliados que luchaban contra Hitler. A pesar de su importancia para el esfuerzo de guerra y por la victoria, es uno de los episodios menos conocidos de nuestro país.

Durante la sangría que supuso la Segunda Guerra Mundial se crearon numerosas redes de evasión y ayuda tanto a fugitivos del Tercer Reich –principalmente judíos y opositores ideológicos– como a soldados aliados y resistentes que luchaban a vida o muerte por la liberación del yugo nacionalsocialista.

España, que había vivido en propia carne el azote de la esvástica con el bombardeo de Gernika o el más desconocido de cuatro pueblos de Castellón por un escuadrón de Stukas en mayo de 1938, y que tenía aún en carne viva las heridas de su guerra fratricida, era un país geoestratégico fundamental.

Puerta de entrada al Mediterráneo, frontera con Francia y Portugal, era uno de los pocos accesos para que los fugitivos aliados pudieran alcanzar Gibraltar y ponerse a salvo.

A pesar de la “neutralidad” oficial del régimen franquista, la península Ibérica hervía de nacionalsocialistas: oficiales, embajadores y espías que campaban a sus anchas a la caza de enemigos del Reich, lo que complicaba sobremanera la seguridad de las redes de fuga; sin embargo, sería uno de los lugares elegidos por “Comète” para la evacuación de fugitivos.

BÉLGICA, EL ORIGEN
El punto de partida de la que acabaría por ser una de las redes de evasión más efectivas de la contienda se hallaba en Bruselas. Cuando en mayo de 1940 las fuerzas de la Wehrmacht ocuparon Bélgica, Holanda y el Norte de Francia, surgieron pequeños grupos de resistentes. Entre los intrépidos opositores al nazismo, destacaría la joven de 24 años Andrée De Jongh. La valentía y la tenacidad frente al invasor las llevaba en la sangre, ya que era hija del profesor Fréderic De Jongh y de la enfermera británica Edith Cavell. Con tales ascendientes, no es raro que Andrée, joven estudiante de Artes Decorativas que también cursaba estudios de enfermería, se dedicara por entero a luchar contra el gobierno de ocupación. Ya cuando estalló la guerra se había ofrecido como voluntaria a la Cruz Roja. Tras la invasión de Bélgica, se instaló en Bruselas, donde, con la ayuda de su progenitor, se puso a organizar una red primero de evasión de los que huían de un régimen asesino y después de fuga de soldados aliados capturados por el Tercer Reich, una empresa que le llevó alrededor de un año, adoptando el nombre en clave de “Dedée”. Más tarde sería conocida como “la Pequeña Ciclón”.

Ella fue la verdadera artífice de lo que acabaría conociéndose como la Red Cometa (Red Comète), que protagoniza estas líneas, aunque pronto contó con la ayuda del joven ingeniero Arnold Deppé, que mantenía contactos con los primeros círculos de resistentes belgas.

Sus primeras acciones consistieron en ayudar a numerosos soldados del Cuerpo de Expedicionarios Británico que no pudieron ser evacuados del Desastre de Dunkerque, que causó terribles pérdidas a las fuerzas aliadas en las playas de la comuna francesa en mayo de 1940 y quedaron así atrapados en territorio ocupado. Debido a que los soldados se hallaban en condiciones muy precarias, De Jongh y Deppé les brindaron alojamientos seguros en pisos francos de la organización clandestina –normalmente los domicilios o caseríos de otros colaboradores– y cartillas de racionamiento, aunque pronto vieron que la solución pasaba por poder evacuarlos a territorio aliado, lo que requería un complejo sistema organizativo. Nuestro país sería una pieza fundamental del mismo.

Puesto que la costa belga estaba muy vigilada por multitud de agentes enemigos, la posibilidad de evasión por vía marítima hacia Londres era prácticamente inaccesible. La única opción era que llegaran a la colonia británica de Gibraltar, pero para ello debían no sólo llegar a Francia y atravesarla, sino cruzar una España gobernada por los victoriosos franquistas.

CAMINO AL PAÍS VASCO
La decisión de De Jongh y Deppé de viajar al País Vasco para preparar el terreno fue tomada por varias razones, entre ellas que precisamente allí había trabajado el segundo antes de la guerra. Como ingeniero de sonido de la empresa cinematográfi ca francesa Gaumont, fue trasladado en 1928 hasta la zona vasca francesa para trabajar como técnico de mantenimiento, teniendo su residencia en la comuna de San Juan de Luz. Allí establecería importantes contactos con la población local que le serían de gran ayuda para la misión que ahora, en 1940, se decidía a emprender. Deppé había sido trasladado al frente en 1939, y como tantos miles de aliados fue hecho prisionero en Dunkerque el 6 de junio de 1940. Trasladado a una prisión en Alemania, logró huir del campo de Essen, y en Bruselas, campo de entrenamiento de los creadores de la red Comète, fue adiestrado en la lucha clandestina por su primo Henri De Bliqui, estableciendo los primeros contactos para la organización.

Lee el artículo completo en el nº139 de Historia de Iberia Vieja, enero 2016

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