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La resistencia

Martes 31 de Octubre, 2017
Durante las casi cuatro décadas que Franco estuvo en el poder se manifestaron numerosas corrientes de oposición tanto dentro como fuera de sus filas. Los más radicales entre los radicales estuvieron contra él al principio, al tiempo que los monárquicos también se le opusieron y se organizaron movimientos en el exterior. Pese a la existencia de todas esas fuerzas, se mantuvo 40 años en el poder mientras por izquierda y por derecha todos los demócratas lucharon por la vuelta de la legalidad.
Bruno Cardeñosa

Hubo un Golpe de Estado que desencadenó una terrible Guerra Civil y casi 40 años de dictadura. El siglo XX en España estuvo marcado por la oscuridad de un régimen que suprimió libertades y derechos. Fue la página más oscura de la historia reciente. El paso del tiempo ha hecho que se olvide que contra Franco estuvieron muchos, tanto a derecha como a izquierda. La oposición a la dictadura no fue cosa de la izquierda, sino de los defensores de la Democracia, al margen de sus ideas. Se nos ha olvidado que unos y otros estuvieron frente a Franco. En este reportaje vamos a hablar de muchos movimientos que estuvieron en la oposición a Franco. Como veremos, no es un intento de restaurar –es imposible hacerlo ya– pero sí puede servir para que determinadas ideas políticas de una persona no sean calificadas como fascistas por el hecho de ser de derechas. Eso sería tan falso como pensar que todos los de izquierda estuvieron en contra… Estar a favor o en contra de tan siniestro pasado es porque en la Transición no se enseñó todas las cosas que hizo..

Tras la guerra, la oposición al franquismo se centró –al menos dentro– en grupos que estaban a la derecha. Los otros tuvieron que irse fuera para evitar ser perseguidos y fusilados, que fue el “método” impuesto por Franco contra todos los que le dijeran que no a algo.

Mató a todos los que iban en contra de él. Y también fueron en contra de él algunos monárquicos y falangistas –cada uno de los cuales tenía sus pretensiones–, que no se consideraban satisfechos tras la llegada de Franco al poder. Surgieron al mismo tiempo movimientos de izquierda que reclamaban el fin del franquismo pero el hecho de que no existiera unificación entre los opositores y que cada grupo hiciera la “guerra” por su cuenta facilitó la represión y la lucha contra estos grupos, que no estaban coordinados..

EL “CONTUBERNIO” DE MUNICH
En 1962 se produjo el primer intento medianamente organizado de reunir fuerzas –fuerzas ideológicamente muy distintas– en una reunión en Munich al amparo del IV Congreso del Movimiento Europeo, que se celebraba entre el 5 y el 8 de junio de ese año. El gobierno de entonces sintió que el movimiento generado a partir de aquella reunión podía ser peligroso para los que mandaban, ya que aquella reunión significaba el consenso de los que estaban a favor de la Democracia y en la calles se habló mucho sobre la unión de las fuerzas contrarias al régimen. Los presuntos periodistas de Arriba, el periódico controlado por el régimen, calificó aquella cita como “el contubernio de Munich”. Es que a Franco –ya convencido entonces de que España había recuperado el esplendor de la época imperial y que era una suerte de nuevo Felipe II– siempre le gustó pensar que sus opositores estaban influidos por las oscuridades de masonería. Respecto al caso de Munich estaba seguro de que todo fue cosa de una afrenta del comunismo, que se había infiltrado en algunos países europeos y se había aliado con la masonería.

Semanas antes de que se produjera la reunión se habían casado en Atenas el futuro rey Juan Carlos I con Sofía. Aunque era un matrimonio arreglado, la boda tenía mucho de operación política. Ya entonces parte de la oposición estaba tramando por detrás organizarse, pero la reunión de Munich marcó un antes y un después. La persona que más estuvo en la organización fue Salvador de Madariaga, un hombre que había sido ministro en la Segunda República y que vivía exiliado, pese a que ya había manifestado su “españolismo” y el aprecio que tenía por figuras culturales que ya eran iconos como Colón o Cervantes.

Además, era uno de los defensores más acérrimos de la idea de una Europa unida. Fue un defensor de las ideas liberales y hoy se considera a su figura como fundamental de ese movimiento, aunque su voluntad fue más política que económica..

Dice Paul Preston a propósito de la reacción de Franco: “Tras acusar a Europa de que sólo quería ver el fracaso de España, repasó orgullosamente su propia ejecutoria ejemplar. Cuando denunció a la prensa europea tachándola de lacayo del comunismo mundial, Franco destruyó buena parte de la paciente labor de sus tecnócratas y diplomáticos”. Para él, la relación entre su reacción y el hecho de que le hubieran dado portazo en la CEE apenas un año antes no es baladí. El ostracismo internacional de España, aunque se había relajado un poco, seguía firme.

En esa reunión estuvieron presentes diversas corrientes ideológicas pero se dejó fuera a los grupos comunistas. Estuvieron presentes defensores de la monarquía como Joaquín Satrústregui, de la República como José María Gil Robles o del falangismo crítico como Dionisio Ridruejo. Aquel movimiento, en donde muchos eran de los “suyos”, era el que más daño podía hacer a Franco, ya que era una oposición multicolor, tan multicolor que los que se suponía que tenían el suyo también estaban dentro. Por primera vez en mucho tiempo, la Comisión Económica Europea se pronunció y pidió abiertamente la democracia en España si se quería que el país pasara formar parte de la Europa política..

Aunque aquella reunión no tuvo repercusión, el gobierno de Franco sí acusó el golpe en la retaguardia y pensó que aquella alianza de diferentes banderas podía dañar su poltrona y la de los más cercanos.

El dictador efectuó un importante cambio ministerial y nombró a Fraga Iribarne –visto por los más nostálgicos como un moderado– ministro de Información y Turismo, e hizo vicepresidente a Muñoz Grandes. La reunión no provocó la caída del régimen, pero su propia existencia y lo que significó invalidó cualquier posibilidad de que el régimen sobreviviera a Franco.

Posiblemente, los reunidos se estaban colocando –sin saberlo– en buena posición para la Transición que se produjo a partir de 1975, pese a que faltaban 13 años para que llegara ese momento..

Lee el artículo completo en el nº149 de Historia de Iberia Vieja

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