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6 datos que desconocías de la Armada Invencible

Martes 28 de Junio, 2016
La conquista de Inglaterra fue concebida como una auténtica Cruzada religiosa, donde la providencia divina terminó siendo un arma más de la expedición. Los elementos religiosos en la Armada Invencible fueron mucho más importantes de lo que recuerda la historia.

En ocasiones, los árboles no nos dejan ver el bosque y resulta inevitable caer rendidos ante la descomunal dimensión de una Gran Armada formada por unos 130 barcos de guerra, casi 2.500 cañones y más de 123.000 balas. Pero conviene no perder de vista que el poderoso viento que impulsaba sus velas y henchía los pulmones de esos 26.000 hombres, entre soldados y marineros, venía directamente de las Alturas. Las instrucciones dispensadas por el monarca a la tripulación recordaban con rotundidad el cometido superior y providencial que había de guiar el ánimo de aquella ingente flota:

“El principal fundamento con que Su Majestad se ha movido a hacer y emprender esta jornada ha sido y es a fin de servir a Dios nuestro Señor y reducir a su Iglesia y gremio muchos pueblos y almas que, oprimidos por los herejes de nuestra Santa Fe Católica, los tienen sujetos a sus sectas y desventuras”.

Esos herejes opresores –nos recuerda Juanjo Sánchez-Oro en el número de julio de Historia de Iberia Vieja— no eran otros que los reformistas ingleses que habían roto con el papado e instaurado su propia Iglesia. Felipe II acudía a las costas británicas en apoyo de la opción católica que había estado liderada por María Estuardo hasta que, en 1587, fuera ejecutada por la reina Isabel. Por otro lado, se sucedían las noticias acerca del atroz asesinato de jesuitas en la isla, configurándose así la imagen de unos “mártires de Inglaterra”, cuyas truculentas muertes quedaron plasmadas en unas cartas muy difundidas y populares en la Península.

A continuación proporcionamos seis datos que –seguramente— desconocías de la Armada Invencible:

1 Algunas prohibiciones
Al tratarse de una empresa de naturaleza espiritual, enérgica manifestación del puño de Dios en la Tierra, además del cuerpo de la milicia había que preparar y predisponer adecuadamente el alma de todo aquel que participara en la misión.

Quedaron prohibidos todos los comportamientos poco decorosos desde el lenguaje grosero y blasfemo hasta el trato con mujeres públicas o “particulares”, porque cualquiera de esas conductas ofendía profundamente a Dios.

2 Obligaciones
Durante la travesía existía además la obligación de que la tripulación asistiera a los oficios religiosos completos una vez al día. Dicha liturgia se encargaban de celebrarla los 180 eclesiásticos que acompañaban a la expedición castrense.

3 Curioso Santo y seña

Las contraseñas se escogían por su significado religioso, y el estandarte de la Armada lucía las armas reales entre la Virgen María y un Crucifijo, cruzado con las diagonales rojo sangre de la guerra santa.

En la parte inferior aparecía bordado el grito de batalla: "Álzate oh, Señor, y haz valer Tu Causa". Y una vez en suelo enemigo, el capellán de Medina Sidonia tenía una carta del general de los frailes dominicos que le autorizaba a rehabilitar los conventos expropiados por los protestantes.

4 Procesiones
Desde que zarparon los barcos, la familia real al completo estuvo tres horas diarias ante el Santísimo Sacramento orando y pidiendo

El fervor religioso alrededor de la conquista de Inglaterra fue enardecido a todos los niveles a Dios por el triunfo de la Gran Armada. Y esa devoción se hizo extensible a la villa de Madrid, donde cada domingo y festivo se celebraban multitudinarias procesiones y se informaban a los vecinos de las indulgencias papales otorgadas a cuantos simplemente rezaran por éxito de la expedición.

5 Profecías
Fuera de palacio, también corrían de boca en boca algunas profecías que alentaban la conquista de Gran Bretaña.

Un individuo que pudo huir de Inglaterra en marzo de 1588 aseguraba que los católicos allí estaban convencidos de que la ayuda del Cielo caería del lado español y Felipe II pondría el país bajo la obediencia de la Iglesia romana. Mientras que, ya en 1574, el capitán Urizar informó al monarca que los irlandeses creían en un viejo augurio, según el cual desde España acudiría un varón que pondría orden en sus hogares, dispensaría toda clase de bienes, sometería a los enemigos vecinos, impondría la justicia e impulsaría la convivencia en paz bajo al amparo de la Iglesia.

6 Malos presagios
El jesuita Joseph Creswell tenía encomendada por el papa la tarea de evangelizar Inglaterra en cuanto el contingente español sometiera dicho país. Para cerciorarse acerca de cuál sería su destino y si resultaba oportuno o no ir haciendo el equipaje de su cómoda residencia en Roma, decidió consultar a “un santo varón que tenía tal comunicación con Nuestro Señor que bien podía saber algo de Sus intentos”. La respuesta de este visionario fue tajante: “me dixo que aquella Armada iría en humo”.

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Comentarios

En España nunca se llamó Armada Invencible, hemos adoptado el nombre que sarcásticamente le dieron los ingleses.
Aquí se bautizó como La Armada Real.

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