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El cañón medieval

Miércoles 29 de Marzo, 2017
El cañón traspasó las fronteras de China y no tardó en reforzar las cortes de Occidente. Si en el gigante asiático la pólvora se empleaba también para fines no militares, en Europa nunca se consideraron otros usos que no fueran los bélicos.

Los historiadores actuales coinciden de forma unánime en que el cañón fue inventado en China. Sin embargo, es curioso que los primeros vestigios de esta pieza de guerra sean escasos o inexistentes en las tierras que median entre China y Europa. En Irán y Asia central no encontramos pruebas de la existencia de armas de fuego hasta fi nales del siglo XIV. En la India, las primeras referencias claras no aparecen hasta 1442, aproximadamente. En Oriente Medio y otras zonas islámicas occidentales, los primeros datos fi ables son de las décadas de 1360 o 1370, si bien algunas pruebas indican que había cañones en Andalucía en la década de 1330. Las crónicas rusas no parecen incluir menciones fiables a armas de fuego hasta 1382. Tal como señala Thomas Allsen –y no existe mayor autoridad en transferencia tecnológica medieval en toda Eurasia–, “en el Occidente latino, las primeras pruebas incontestables de la existencia de armas de fuego datan de 1326, sorprendentemente un poco antes que en las tierras situadas entre China [...] y Europa occidental”.

Su rápida propagación –a Al Andalus llegó muy pronto– sigue asombrando a los historiadores. Uno de ellos, el estadounidense Tonio Andrade, ha viajado a La edad de la pólvora (Crítica, 2017) para contarnos la historia de China, que no es sino la historia del mundo, a través de las armas de fuego. Por gentileza de la editorial, reproducimos aquí parte del estudio sobre el origen del cañón medieval, puedes conocer el resto en el nº142 de la revista Historia de Iberia Vieja.

Sabemos que los cañones nacieron en China porque sus crónicas, a diferencia de Europa, incluyen menciones a sus precursores. La lanza de fuego, su antepasado, apareció en el gigante asiático en los siglos X u XI y, como hemos visto, se cita una y otra vez en fuentes de siglos posteriores. Hemos seguido las diferentes fases de su desarrollo: las piezas hechas primero de bambú o papel y después de metal, así como el aumento de su letalidad gracias a proyectiles en lugar de chispas y llamas, hasta que acabó por convertirse en un cañón primitivo. No se han documentado hechos similares en Europa. El cañón aparece totalmente formado hacia 1326. Según Joseph Needham, “los largos preparativos y los experimentos vacilantes se llevaron a cabo en China, y todo llegó al islam y Occidente desarrollado por completo, ya fuera la lanza de fuego o la bomba explosiva, el cohete o la pistola con cañón metálico y la bombarda”. Asimismo, mientras que las fórmulas de la pólvora cambiaban de manera considerable en China, con diferentes proporciones de los tres ingredientes –nitrato de potasio, sulfuro y carbón–, la variación de las recetas europeas es mucho menor. Esto demuestra la experimentación que tuvo lugar en China, donde la pólvora se utilizaba al principio como elemento incendiario y, más tarde, como explosivo y propulsor. Por el contrario, las fórmulas en Europa solo diferían levemente de las proporciones ideales para su uso como explosivo y propulsor, lo cual indica que esta fue introducida como una tecnología ya madura.

Algunas pruebas indican que había cañones en Andalucía en la década de 1330, tras los experimentos realizados en China

Lee el artículo completo en el nº142 de la revista Historia de Iberia Vieja

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