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Juego de Tronos en la España medieval

Miércoles 29 de Junio, 2016
Heredero al trono navarro, Carlos de Évreux jamás ceñiría la corona a causa del feroz enfrentamiento con su padre, Juan II de Aragón. Mecenas de las artes y digno príncipe de su tiempo, fue uno de los personajes más fascinantes, controvertidos y misteriosos del siglo XV español.

Carlos de Aragón y Navarra, quien pasaría a la historia como el Príncipe de Viana, vino al mundo un 29 de mayo de 1421, en el monasterio de Peñafiel, en el reino de Castilla. Era hijo primogénito de Blanca de Navarra y del infante Juan de Aragón, hermano del rey Alfonso V el Magnánimo.

A nuestro protagonista, -recuerda Óscar Herradón en el número de julio de Historia de Iberia Vieja— le tocaría vivir en un tiempo demasiado convulso en el que los reinos de la península Ibérica, todavía no unificados bajo un mismo cetro, mantenían verdaderas luchas por el poder, en un tablero de ajedrez que se erigiría en auténtico “juego de tronos” del Medievo.

En el momento de su nacimiento, los reinos de la Península atravesaban una delicada situación: Castilla estaba sumida en la guerra civil –los nobles mantenían una lucha por el poder con el rey Juan II de Castilla–, y Aragón sufría las consecuencias de la guerra que sostenía en Nápoles. La razón por la que Carlos de Évreux vino al mundo en territorio castellano fue que su progenitor se hallaba inmerso en los conflictos entre la nobleza y la corona.

El pequeño infante quedó bajo la tutela de su abuelo, Carlos III de Évreux, rey de Navarra, apodado el Noble, en homenaje al cual recibió su nombre, residiendo en el Palacio Real de Olite.

En la corte navarra de Olite, Carlos sería educado bajo todo tipo de atenciones en un ambiente de sosiego y mecenazgo cultural plenamente renacentista, a pesar de que España todavía se hallaba sumida en la Baja Edad Media.

El 30 de septiembre de 1439, el Príncipe de Viana se casó con Inés de Cléveris, hija del duque Adolfo I de Cléveris y sobrina del duque de Borgoña, Felipe el Bueno, con la que estaría casado nueve años hasta su muerte, en 1448

Apenas habían transcurrido dos años de su enlace cuando fallecía su madre y principal protectora, Blanca de Navarra. Era el 3 de abril de 1441 y Carlos contaba con 21 años.

La muerte de Blanca de Navarra le llevará a sumirse en un mundo de intrigas y enfrentamientos –en ocasiones armados– que decidirían fi nalmente su triste destino.

Cumpliendo las voluntades testamentarias de su madre, Carlos de Évreux gobernaba sabiamente el reino navarro, aunque : no firmaba como rey, sino como “príncipe de Viana, primogénito, heredero y lugarteniente de su padre”.

Los problemas llegaron con el regreso de Juan de Aragón y su nueva esposa, que arribó a la corte ostentando el título de gobernadora, algo que la nobleza tomaría como una afrenta a Carlos y un atropello a sus derechos.

Entonces ya existían en Navarra dos facciones fuertemente enfrentadas: la de los beamonteses, partidarios de la legitimidad de don Carlos, y la de los agramonteses, partidarios por el contrario de las aspiraciones de don Juan, dos bandos que sumirán al reino en una larga guerra civil que lo desgastará notablemente.

Muerto Alfonso el Magnánimo, su hermano Juan se convierte en rey como Juan II de Aragón, con Juana Enríquez como consorte, y, a pesar del poder que atesora, no abandonará sus pretensiones sobre Navarra. Durante el tiempo que permaneció en Italia –en Nápoles y Sicilia–, Carlos no dejó de enviarle misivas a su padre para acabar con el conflicto.

Conoce todos los detalles de la Guerra de Tronos en la España Medieval en la edición de julio de Historia de Iberia Vieja.

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