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Perot lo Lladre, el bandolero que inspiró a Cervantes

Martes 02 de Agosto, 2016
Cervantes le menciona en la segunda parte del Quijote. Podría creerse que el bandolero que le inspiró es una creación de su prodigioso ingenio pero en esta ocasión, no. Es un personaje real. Hemos seguido su pista. Fue un hombre tan perseguido por el poder como querido por el pueblo. Esta es su fantástica historia. Por: CARLOS MONTERO

"Halló Roque Guinart á sus escuderos en la parte donde los había dejado, y á D. Quijote entre ellos sobre Rocinante, haciéndoles una plática en que les persuadía dejasen aquel modo de vivir, tan peligroso así para el alma como para el cuerpo…”.

Estas palabras pertenecen a un fragmento del capítulo LX de la segunda parte de El Quijote en el que se  narra el encuentro entre Roque Guinart y el famoso hidalgo de La Mancha, en un lugar cerca de Barcelona.

En realidad, Roque Guinart es un nombre ficticio utilizado por Miguel de Cervantes para referirse a un bandolero catalán que realmente conoció al famoso escritor y que respondía al nombre de Pere, o Perot, Rocaguirnarda, también conocido como Perot lo Lladre, y el cual  inspiró el personaje de Guinart. ¿Pero quién fue este Pere Rocaguirnarda?

¿Existió realmente? ¿Cuál es su verdadera historia? Hoy sabemos que en realidad fue un representante del bandolerismo catalán. Sus andanzas y hazañas le sirvieron, ni más ni menos, para inspirar a nuestro más insigne escritor y aparecer en las líneas de una de las mayores joyas de la literatura mundial.

EL INICIO DE SUS ANDANZAS
En el pueblo de Orià, situado cerca de Vic, nació nuestro hombre en 1582 en el llamado Mas de Rocaguirnarda, siendo el quinto de siete hermanos. En aquellos tiempos duros, no ser el heredero de la familia equivalía a tener una vida más bien miserable y, por ese motivo, Pere marchó a Vic en busca de un futuro mejor que el que le esperaba en un medio rural inmerso en continuas crisis. Vic asistía a una lucha entre dos clanes rivales conocidos como nyerros y cadells, y Rocaguirnarda, a quien ya de joven parecían atraer los problemas con la justicia, entró a trabajar para Carles de Vilademany, jefe de los nyerros. En una de las continuas refriegas entre los dos bandos, Pere resultó herido en 1602, un hecho crucial en su vida puesto que, después de recuperarse en casa de su jefe, decidió marchar a las montañas y formar una cuadrilla de hombres dispuestos a seguirle. Una vez formado su grupo armado, Rocaguirnarda decidió vengar sus heridas y atacó el Palacio del Obispo de Vic, Francisco Robuster i Sala, jefe del bando rival. Nació así el bandolero.

A partir de 1605, en las cercanías de Vic, nuestro hombre hace, literalmente, lo que le viene en gana y comienza a labrarse una reputación como bandolero hasta el punto de que la Unió de Vic, institución creada para perseguir a estos “fuera de la ley” y que estaba en desuso, fue reorganizada para perseguir a Rocaguirnarda.

Los años de bandolero de nuestro hombre coincidieron con el virreinado del Duque de Monteleón, quien, cansado de la abundancia de estos individuos en distintos puntos de la zona, mandó al gobernador de Cataluña, Joan de Queralt, a recorrer el territorio a la caza y captura de cuantos bandoleros pudiera atrapar.

EL REY DE LOS BANDOLEROS
Prácticamente la totalidad del trayecto que separa Barcelona de Girona cayó en manos de nuestro bandolero, hasta el punto de que fue nombrado un comisario real para proteger a los viajeros que iban por dichos caminos y se llegó a tomar la decisión, por parte del Virrey, de recurrir al ejército en Barcelona para tratar de dar caza a Rocaguirnarda.

La gente le tenía simpatía. Pere responde al modelo de bandolero romántico que, si bien no reparte sus botines con los pobres, sí que los respeta y tan solo asalta a los ricos. Además, solo emplea la violencia en casos de defensa propia.

Excomulgado en 1610, los sucesos se precipitan y varios miembros de la cuadrilla de Pere son apresados y ajusticiados. A finales de 1610 Rocaguirnarda se encuentra solo y sin el esperado indulto que pudiera hacerle cambiar de vida y con las autoridades esforzándose cada vez más por estrechar el cerco sobre él.

Lee el artículo completo en Historia de Iberia Vieja 134, agosto 2016

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Tiene un callejón con su nombre en el barrio gótico de Barcelona.

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