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CRONISTAS DE LA GUERRA CIVIL

Jueves 13 de Noviembre, 2008
Atraídos por el estallido de la Guerra Civil española, escritores y periodistas de todo el mundo llegaron a nuestro país para cubrir el desarrollo de la contienda. Al margen de sus simpatías por uno y otro bando, todos ellos quedaron irremediablemente marcados por lo ocurrido durante aquellos años. Por Javier García Blanco

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25 de julio de 1937, oeste de Madrid. Las tropas republicanas se repliegan tras el feroz contraataque del ejército rebelde. Entre la multitud destaca una joven fotógrafa alemana llamada Gerda Taro. Está subida al estribo del coche del general “Walters”, en el que trasladan a varios heridos. De pronto, una escuadrilla de aviones enemigos sobrevuela el lugar a baja altura, causando el pánico. En medio del desconcierto Taro cae al suelo y un tanque republicano la aplasta accidentalmente.
Aunque es trasladada al hospital de El Escorial, al día siguiente fallece a causa de las terribles heridas. Tenía sólo 26 años. Pocos días después, el 1 de agosto, miles de simpatizantes comunistas asisten a su funeral en el cementerio parisino de Père Lachaise, donde la joven fotógrafa es homenajeada como una mártir antifascista. Entre los presentes están el escritor Louis Aragon y el poeta Pablo Neruda.
Gerda Taro es considerada hoy la primera fotógrafa de guerra, y también la primera en morir en el frente. En realidad, su verdadero nombre era Gerda Pohorylle. Había nacido en Stuttgart en 1910 y cuando los nazis llegaron al poder dejó atrás su hogar y huyó a París. Allí conoció al joven fotógrafo húngaro Andre Friedman, con quien aprendió la profesión y con quien iniciaría una relación sentimental. Ante el panorama poco alentador de la profesión, los dos jóvenes idearon una hábil estrategia: crearon la figura de un ficticio fotógrafo estadounidense, a quien dijeron representar en Europa. A partir de ese momento comenzaron a lloverles encargos. El nombre de aquel fotógrafo inventando no era otro que el de Robert Capa.
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