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Cinco curiosidades sobre el euro en España

Lunes, 30 Enero, 2017 - 07:35
¿Nos han unido los euros? ¿Nos han hecho acaso más pobres? ¿A quién se le ocurrió la feliz idea de la moneda única? ¿Y por qué no a todos los países les hizo la misma gracia? Los euros llevan tanto tiempo con nosotros, que corren casi parejos a nuestra biografía. Esta es la historia de la moneda que enterró a la peseta.
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Adiós a la peseta, llega el euro

LOS ESPAÑOLES NO SUPIMOS lo que era Europa hasta que dijimos adiós a la peseta. Formábamos parte del club desde 1985, pero la Unión Económica y Monetaria aún quedaba lejos y, mientras en los organismos internacionales se debatía sobre nuestro destino, nosotros seguíamos jugando a cara o cruz con las pesetas de siempre.

Las pesetas habían llegado con el Gobierno Provisional de 1868 y acabaron siendo la herencia más perdurable de la Revolución Gloriosa que derrocó a Isabel II. De provisional, no tuvieron nada. Durante más de 130 años –el 19 de junio de 2001 se acuñó la última–, tintinearon en nuestros bolsillos y nunca fueron suficientes. Cuando supimos que les había troquelado una fecha de caducidad, nos llevamos las manos a la cabeza: sencillamente, no podíamos aceptar que se instalaran en la vitrina de un museo, junto con los denarios, los maravedís y los vellones de nuestros antepasados. Pero, ¿qué puede hacer la nostalgia contra el Banco Central Europeo?

El futuro llamaba a nuestra puerta, y, con las prevenciones razonables, nos acercamos a la mirilla a ver qué aspecto tenía.

Durante un tiempo, oímos hablar del “ecu”, su predecesor, una unidad de cuenta ficticia que ayudaría a fijar los distintos tipos de conversión, hasta que, al fin, el 31 de diciembre de 1998 nos enteramos de que un euro equivalía a 166,386 pesetas. Nunca supimos por qué.