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Naufragio en la Antártida

Miércoles 20 de Enero, 2016
Desde su “nacimiento” en 1788 en los astilleros de Esteiro (El Ferrol), el navío de línea San Telmo parecía destinado a sortear todos los peligros. Por: Javier García Blanco
Primero formó parte de la Escuadra del Océano, pero no llegó a participar en la durísima batalla del cabo de San Vicente y más tarde, cuando fue traspasado a la Escuadra del Mediterráneo, tampoco sufrió el castigo de los cañones ingleses durante el desastre de Trafalgar, pues en aquellas fechas se hallaba fondeado debido a unas averías.
Así, con su expediente libre de heridas de guerra gracias a los caprichos del destino, el San Telmo fue uno de los cuatro navíos escogidos para dirigirse a El Callao en 1819 para acallar los movimientos independentistas de las colonias americanas. El convoy español partió en mayo de 1819 y realizó varias escalas en la costa sudamericana, y a finales de agosto se encontraba ya a la altura del paso de Drake. Lo que hasta entonces había sido una expedición tranquila se convirtió de pronto en un auténtico infierno provocado por varios temporales que impidieron a los navíos españoles atravesar el cabo de Hornos, provocando su separación. Mientras la Primorosa Mariana –otro de los buques españoles– consiguió llegar a salvo a su destino el 9 de octubre, el San Telmo había desaparecido sin dejar rastro. La última vez que fue visto por sus compañeros –a comienzos de septiembre–, el temporal lo había dejado seriamente dañado, así que cuando en mayo del año siguiente todavía no se habían tenido noticias suyas se dio oficialmente por desaparecido.
Meses más tarde, un navío inglés comandado por el capitán William Smith protagonizaba uno de los mayores hitos de la exploración de los últimos siglos al tocar tierra en suelo de la Antártida. Curiosamente, Smith dejó reflejado en sus cuadernos de bitácora el hallazgo en la isla de Livingston de restos de un naufragio que él identificó como los de un buque español. Una apreciación que confirmó su compatriota James Weddell algún tiempo después, cuando también se encontró con restos de un barco que, a todas luces, parecía de nacionalidad española. De ser así, los tripulantes del San Telmo se habrían convertido en los primeros descubridores –involuntarios– del continente antártico, un supuesto que investigadores españoles y chilenos han intentado confirmar en los últimos años. Las diferentes expediciones arqueológicas realizadas en la isla Livingston han fracasado hasta el momento, pero sigue habiendo esperanzas de encontrar algún resto de la embarcación, o quizá de un hipotético campamento levantado por los supervivientes del San Telmo antes de morir de hambre y frío en los confines australes del planeta. 
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