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Una noche templaria en Ponferrada

Martes 21 de Junio, 2016
Durante la noche templaría de Ponferrada, que tendrá lugar entre los próximos días 30 de junio y 3 de julio, los caballeros medievales vuelven a entregar a la ciudad leonesa el Arca de la Alianza y el Santo Grial y sellan un compromiso de fidelidad hasta el fin de los tiempos. Es una cita ineludible, una muesca que retrasa los calendarios a los siglos medievales y nos trae el eco de los canteros que fortificaron la villa y las cuitas de aquel maestre provincial, Rodrigo Yáñez, que asistió al fin de los sueños templarios y quiso condurarlo por todos los medios. Alberto de Frutos
Noche templaría, Ponferrada, León, Castillo
Todo empieza en 1178, cuando fray Guido de Garda, maestre de los Caballeros Templarios, asume la encomienda de Fernando II y se arroga la protección de los peregrinos que cruzan Castilla en pos del consuelo de la tumba del apóstol. El magister sella con la ciudad un pacto de amistad eterna, a prueba de traiciones, y le entrega la custodia del Arca de la Alianza y el Santo Grial recuperados en Tierra Santa. Las fuentes nos chivan que la bailía recae en frey Elías –primer comendador la villa, por tanto–, solapado en esta fiesta por el prestigio de Guido de Garda, quien ordena a sus nuevos caballeros a golpe de latinajo: “Non nobis domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam”, dice.
CUATRO NOCHES
Es la primera de las noches templarias. En el verano tierno de Ponferrada, los espectadores asisten en el patio del Castillo a este solemne ritual, que consagra cada año a cincuenta nuevos caballeros. Se trata de una fiesta abierta a todo el mundo, que asienta en los ojos imágenes tan inolvidables como la de los padrinos escoltando a sus “ahijados” hasta la altura del maestre o la inclinación de los elegidos –hombres y mujeres indistintamente– para recibir el golpe de espada que los alistará en el sello de los soldados de Cristo.
Hay una historia que se escribe en los libros y otra en las plazas. Ambas están vivas y ambas son necesarias, porque vinculan a las gentes con su pasado y desentierran sus raíces
Luego llega la hora del desfile. Los caballeros ponen rumbo a la plaza de la Encina y homenajean al caballero de bronce, junto a las puertas de la basílica que guarda la imagen de la patrona. El corazón vuelve a encogerse con esta estampa: un caballero de piedra y los oferentes de carne y hueso que lo rodean y parecen recibir de sus labios los secretos de la perdida edad. Como en tantos sitios de España, hay una historia que se escribe en los libros y otra en las plazas. Ambas están vivas y ambas son necesarias, porque vinculan a las gentes con su pasado y desentierran sus raíces.
Las luces artificiales no bastan para devolvernos al presente. La magia consiste en aceptarla tal cual es, y, así, tras esta ofrenda seguimos en la plaza y gozamos de la música y el baile hasta que el sueño nos lleva de la mano a la cama.
Se podría escribir en plural, la Noche Templaria, porque en realidad son cuatro. Tras la inauguración del jueves, prosiguen el viernes los festejos con la apertura del mercado medieval, la degustación de exquisiteces en los puestos y las jornadas gastronómicas en los restaurantes adscritos al programa, cada vez más. Durante el día, la cerveza de importación y el vino de la tierra corren generosos y abundan las carnes; al anochecer, una cena de gala, con música y juegos para mayores y pequeños, atrae a los bercianos al castillo, plató de un gigantesco baile de disfraces medievales donde la historia, más viva que nunca, estimula los cinco sentidos.
CLAVES TEMPLARIAS
Año tras año, la organización ha enriquecido la oferta cultural ligada a esta fiesta, y hoy no hay turista que se vaya de Ponferrada sin haber penetrado en todas las claves templarias. Las exposiciones y talleres nos hablan de su indumentaria y sus armas, de sus riquezas y del infortunio de su pérdida, de su misión en este mundo y de sus grandes hazañas.
El sábado, todo el aparato de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón se vuelve a poner en marcha con el desfile y el posterior depósito en el castillo del Arca y el Santo Grial. Es el broche de oro a las jornadas, que todavía se prolongarán un día más para deleite de los ponferradinos.
¿FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL?
Ponferrada cuenta ya con una Fiesta de Interés Turístico Nacional: la Semana Santa. Sobraban los motivos, y el Gobierno lo entendió así el pasado año. Ahora, un nuevo reto implica a todos los ponferradinos: hacer que la Noche Templaria logre también esa distinción. El proyecto viene de lejos y los trámites siguen su curso. La afluencia de nacionales y extranjeros es cada vez mayor, lo que refuerza el valor de su candidatura. Se lo merecen.

 

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