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Diego de Velázquez: el camino hacia El Prado

Martes 06 de Junio, 2017
El autor de las Meninas, Diego de Velázquez, es uno de los más grandes pintores de cámara en la historia de España. Además, su obra modeló el futuro de la pintura hasta el mismo impresionismo. Por Maca Arena.
Detalle de Diego Velázquez en las Meninas

El arte barroco español tiene un nombre como protagonista, Diego de Velázquez. Su obra es reconocida como un referente a nivel internacional más allá de las paredes de El Prado. La carrera del pintor es una ventana hacia la historia de España. Sabemos cómo eran los monarcas gracias a sus retratos; conocemos la visión que la sociedad tenía de la mitología y la religión por sus trabajos en ambos géneros, sabemos del panorama español del siglo XVII gracias a sus paisajes y el trabajo de la perspectiva en sus bodegones.

Diego de Velázquez nació en 1599. Su familia, oriunda de Portugal, se instaló en Sevilla, donde nacería el futuro artista. A los 11 años logró ser discípulo de Francisco Pacheco, el más prestigioso maestro de Sevilla por aquel entonces, quien se convertiría en su suegro y principal impulsor en los inicios de su carrera.

una de sus obras, El aguador de Sevilla, fue enviada al Wellington Museum de Londres y en una confusión se atribuyó al maestro, y genio italiano, Caravaggio. Esto ayudó a difundir su talento en la corte española 

Sería un incidente lo que detonaría su carrera y reconocimiento. En 1813, una de sus obras, El aguador de Sevilla, fue enviada al Wellington Museum de Londres y en una confusión se atribuyó al maestro, y genio italiano, Caravaggio. Esto ayudó a difundir su talento en la corte española. Pero no fue hasta su segundo viaje a Madrid, cuando realizó la efigie del joven Felipe IV, que no fue nombrado pintor de cámara.

Este puesto sería el primero de muchos ya que a medida en que se conocía más su trabajo adquiría fama y la confianza del rey. Pasó a ser funcionario de palacio y, posteriormente, el encargado de las obras de arte del rey. Gracias a ese puesto pudo tener acceso a la obra de Van Dyck, Rubens, Tintoretto en Venecia, de Miguel Ángel y Rafael en el Vaticano. Dirigió y participó en proyectos como la decoración del palacio del Buen Retiro, el Salón de Reinos, los adornos de las salas del Alcázar, donde se incluían más de 300 esculturas,  y escogió las 41 pinturas para el Escorial.

La riqueza de su trabajo se encuentra en la espontaneidad de sus pinturas (“alla prima”), siempre comenzaba a pintar directamente en el lienzo, dominaba el contraste del claroscuro y el uso de las perspectivas. La cotidianeidad de la época es el elemento protagonista en los retratos de Diego de Velázquez, escenas de cocina, los retratos de bufones y enanos y la representación de la corte.  Su pincelada, de toque audaz, se anticipa en cierta medida al movimiento impresionista, siendo una influencia en la obra de Édouard Manet.

Las Meninas, la corona de su obra, es el tesoro del patrimonio nacional. La propuesta pictórica dicta los parámetros de su trabajo artístico y además, nos permite imaginar cómo era la vida cotidiana de los monarcas. En el cuadro vemos una escena casual donde la Infanta Margarita visita a Velázquez mientras él pinta a sus padres, los reyes.

 

Las Meninas, Diego Velázquez. Museo Nacional del Prado

 

La composición de Diego de Velázquez muestra un dominio de la perspectiva aérea, técnica que permite darle profundidad al cuadro. De igual manera, un análisis de la ubicación de los protagonistas denotan que sus corazones forman la estructura de la constelación Corona Borealis, cuya estrella central se llama Margarita, al igual que la Infanta. El espejo, al final de la habitación, refleja las figuras de los reyes objeto de la atención de todos los personajes del cuadro.

Esta obra podría ser un mensaje de Velázquez para el espectador. Su ubicación en el cuadro representa la estrecha relación que tenía con la familia real.  Los reyes ceden un poco el protagonismo a su hija, la Infanta Margarita, símbolo del futuro de la monarquía; y las posturas naturales de los miembros de la corte haciendo una referencia al trabajo del artista en su forma de abordar la cotidianeidad de la época.

La vida de Diego de Velázquez es el camino de un pintor al que le tocó el mejor puesto al que se podía aspirar en su carrera, se codeó con la realeza y se volvió una compañía indispensable del rey. Su fama no solo estaba entre la corte, la comunidad artística reconoció su obra y su maestría en trabajar la profundidad, la perspectiva, el realismo y el claroscuro. Actualmente, sus obras cuelgan imponentes en las paredes de un museo y nos permiten imaginar la grandeza de su obra y los acontecimientos de la época.

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