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Julián Marías, nacido para pensar

Viernes 05 de Agosto, 2016
Debido a su participación como soldado en tareas de propaganda republicana, una vez terminada la Guerra Civil fue postergado en los medios académicos, por lo que se vio obligado a dedicarse a la enseñanza privada y a las traducciones. Los 10 mandamientos de Julián Marías en nuestra edición de agosto de 2016

EL 15 DE MAYO DE 1939, el que sería gran filósofo español de la segunda mitad del siglo XX, Julián Marías, era detenido, acusado de colaboración con las fuerzas republicanas, después de haber sido denunciado por su antiguo amigo Carlos Alonso del Real y el arqueólogo filonazi Julio Martínez Santa Olalla.

Podemos imaginar la frustración y la desazón que invadió al joven Marías, el hecho de pensar que iba a prisión.

Dos meses y medio permaneció encerrado, hasta que se sobreseyó la causa. Sin embargo, la posguerra iba a ser otra especie de cárcel para el principal discípulo de Ortega y Gasset.

Recordamos 10 de sus frases más célebres aunque puedes conocer más en el número 134 de historia de Iberia Vieja, de agosto de 2016:

El mal humor es enemigo de la perspicacia.

La vida humana es temporal y sucesiva.

No se debe intentar contentar a los que no se van a contentar.

Las doctrinas falsas suelen buscar la imposición, las verdaderas prefieren justificarse

La vida es "lo que hacemos y lo que nos pasa".

El enamoramiento consiste en que la persona de la cual estoy enamorado se convierte en mi proyecto.

No conozco otra manera de estar que no sea corpórea.

Cada libro responde a una trayectoria biográfica de su autor, y la modifica.

Lo irreal, lo imaginado y deseado, resulta inesperadamente el factor capital de la realidad humana, y por tanto de la Historia.

La filosofía de Ortega [José Ortega y Gasset] representa en mi opinión el más denodado esfuerzo por entender al hombre como persona, nombre tomado "en vano" por casi todas las filosofías, y muy particularmente por las que se llaman "espiritualistas", empecinadas en la cosificación de lo personal; pero es notorio que Ortega nunca encontró tiempo de acometer de frente la cuestión "aplazada"...

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